EL RESGUARDO: LA PARTE OSCURA DE UNA SACERDOTISA

Spread the love

Sharing is caring!

)O( Morgana Anwen )O(

SACERDOTISA

En este tiempo de oscuridad  y frío donde todo cambia,  siento a mi Sombra removerse. La parte obscura en mi me invita al letargo, al resguardo. He aprendido a sincronizarme con la tierra, mi cuerpo, mi ser lo siente. Sabe que ya casi es invierno y casi luna nueva y me toca volverme hacia ella.  Se retuerce y expande, creciendo en mis rincones y recovecos, llenando los vacíos. Voy con ella creciendo y reconociéndome a mí misma. Es ahora, cuando el frio y los días cortos parecen hacerlo todo más lento y hay más tiempo para permanecer en mis adentros, pensar y meditar, cuando llega la hora de mirarnos frente a frente y tomarnos la medida. Hemos descendido a la Oscuridad para encontrarnos en su terreno, que es nuestro.

Alguna vez temí mucho a esta parte, mucho. Un tiempo en el que no comprendía, una época en la que renegaba de ciertas partes de mí ser, no muchas, pero sí las suficientes para temerle. Después hubo otra época en la que yo sólo era Sombra, envuelta en un mar de matices del blanco, pasando al gris. Un periodo de daño, de ajustes y transiciones donde mi oscuridad se instaló. Duró poco, pero aprendí muchísimo. Hoy soy una sacerdotisa afortunada porque ya hace mucho, comprendí qué es la Sombra, cuál es su papel y la importancia que tiene. Hace mucho que acepté que mi Sombra, soy yo.

la-sombra-nuestro-yo-rechazadoTod@s tenemos defectos, tod@s tenemos ciertas actitudes, miedos, fobias, malos sentimientos irreprimibles e inevitables a veces, recuerdos que no queremos recordar, traumas que no conseguimos olvidar y que nos lastran, partes de nosotros que escondemos, que ignoramos, que sepultamos lo más profundamente que podemos en nuestro interior para que pasen desapercibidos a los demás. Pero nosotras sabemos que están ahí, esperando su momento, para enfrentarnos frente a frente, esperando que, por un instante, perdamos el control y puedan escapar. Todo lo que reprimimos, lo que negamos y escondemos, lo que tememos y nos negamos a enfrentar, todo ello es nuestra sombra. Nuestra parte oscura que se hace más grande cuanto más la ignoramos y más fuerte cuanto más la tememos.

La Sombra no está ahí para hacernos más daño, ni para castigarnos o humillarnos.  Sabemos que no es nuestra enemiga por mucho que le hayamos colgado siempre la máscara de monstruo, por el contrario, es nuestra gran maestra. Es esa amiga que nos dice la verdad que más duele, la que nos pone en las situaciones más comprometidas y difíciles, pero que lo hace por nuestro bien. Y cuanto más la ignoremos, cuanto más lejos tratemos de huir, con más ahínco nos perseguirá y tratará de mostrarse, porque su única misión es ayudarnos.

inframundo-griegoEn casi todas las mitologías del mundo se nos cuenta la historia del descenso de la Diosa, una historia en la que tiene que viajar al Inframundo para rescatar a alguien o algo querido de las garras de una  c, a menudo su propia hermana. Freya, Isis, Ishtar, Deméter y Perséfone entre otras. Todas deben descender a la oscuridad (su propio subconsciente) para enfrentarse con su parte oscura, su Sombra, su otra mitad y rescatar lo que no es otra cosa que su ser completo, “Luz y Oscuridad”.

Hace mucho que, voluntaria y periódicamente, me enfrento a ella. Me preparo para el descenso al centro de mí misma desnudándome metafóricamente, dejando todos los prejuicios y todo aquello que ponga trabas a mi aprendizaje. Sin velos, sin disfraces, ni máscaras que oculten o cambien mi verdadero yo, me presento ante ella, que me sonríe y espera con cariño. Observo bien qué es lo que no me gusta, qué hago mal, qué partes de mí rechazo me cuesta aceptar, y cuando lo identifico, comienza el trabajo de sanación.luz-y-sim La labor de curar heridas que a lo mejor ni siquiera sabía que tenía, pero mi Sombra sí, y las muestra. Enfrentarse con la propia sombra, con la Diosa Oscura que habita dentro de cada una de nosotras, es la única forma de conocernos tal y como somos de verdad, de aceptarnos y aprender a amarnos por lo que realmente somos.

Mi Sombra y yo somos muy buenas amigas. Le debo todo lo que soy, porque sé que yo no sería quien soy, si Ella no se hubiese esforzado tanto por conseguir que le hiciera caso. Gracias a ella soy una mujer completa llena de Luz, pero también de muchas sombras, y al igual que estoy enamorada de mi Luz, estoy casi más enamorada de mi sombra. Porque es ahí donde se guardan mis secretos, y el misterio de lo que verdaderamente soy, mi verdadera esencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE