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Duhitr Olivia

Para Hysteria Pagana

Lo superior siempre se impone sobre lo inferior. Y lo superior es lo que más alto vibra, aquello que proviene de lo insustancial, de lo inexpugnable, aquello a lo que Hermes Trismegisto llamó la “Cosa Una”, en su Tabla Esmeralda.

Un solo fragmento de energía, que podríamos considerar resultado del pensamiento-sensación-sentimiento de la mente universal, puso en marcha la creación de todo cuanto existe.

Y así lo ha descubierto también la física cuántica. De acuerdo a sus más recientes teorías. Larry M. Silverberg y Jeffrey Eischen explican que las partículas y las ondas son opuestos existenciales: una partícula es una fuente de materia que existe en un solo punto, mientras las ondas existen en todas partes excepto en los puntos que las crean, pero debe haber una conexión subyacente entre ellas: un fragmento de energía, pues ésta siempre fluye a través de regiones del espacio y el tiempo.

Aquello que vibra alto, pues, no es la energía en sí misma, sino la conjunción de partícula y onda, mediante energía. El Génesis. “Por adaptación el Sol es su padre, la Luna su madre, el viento lo lleva en su vientre, su nodriza es la Tierra, ésta es el padre de toda perfección y consumación de todo el mundo. Su poder es integrante, si es convertido en Tierra”: en este fragmento de la Tabla Esmeralda podemos ver no solo la luz y la oscuridad, la vibración y su manifestación final, la materia –en resumen, el misterio de la creación–, sino, desde el punto de vista cuántico, dos tipos básicos de partícula (representados por Sol y Luna), así que no tardarán los científicos en descubrir la que les falta.

Así pues, pachamama y sus hijos, todas las criaturas que existen en ella, son manifestación de la más alta vibración posible en conjunción con las partículas, vinculadas por la energía (el viento para Hermes, el éter para los antiguos griegos). Somos el espíritu encarnado.

Somos capaces entonces de transformarnos en lo que queremos y en lo que no queremos, incluso, porque somos continuo flujo energía, vinculando los dos elementos creadores: partículas y onda.Es decir, todo vibra, todo está en continuo movimiento, en continuo cambio.

Podemos vibrar bajo durante toda la vida, tenemos poderosas anclas para ello, como la preocupación, pero nos es casi imposible vibrar alto de manera constante, y está bien, pues uno de los propósitos de la existencia es que seamos diestros en subir nuestra vibración, y ello requiere aprendizaje y práctica continua con, por cierto, la misma técnica que usamos para materializar nuestros deseos (La Ciencia de la Magia 8), pero enfocada a crear sensaciones que contrarresten nuestros miedos. Para ello es recomendable apoyarnos en cosas que vibren alto, como música, colores, mantras o frases poderosas, que nos permitan crear plácidamente imágenes más detalladas de las que el cuerpo tome las sensaciones agradables más poderosas. Solo vibrando alto podemos ayudar a otros, de lo contrario quedamos atrapados en su baja vibración.

Por hysteria