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Duhirt Olivia

Todo lo que vibra está en permanente intercambio. Seguimos con el tercer principio hermético del Kybalión, el principio de vibración, porque éste no solo nos explica cómo opera la existencia, si no nos revela el misterio de la magia.

Retomemos: para que podamos “crear” las realidades que queremos debemos haber estructurado dentro de nosotros mismos el verdadero poder creador, el de la COSA UNA o mente universal: que cada átomo, cada molécula de nuestro cuerpo vibre en alto y en el mismo sentido, dirigida por una determinación consciente, para que podamos dar vida a dos de los principios del Arquetipo Maestro de la Cábala:

1. Soy un centro de expresión para la primaria VOLUNTAD hacia el bien que eternamente crea y sostiene el universo (Bináh en el árbol de la vida, El Mago en el Tarot)

2. A través de mí su infalible SABIDURÍA toma forma en pensamiento y palabra (Jojmáh en el árbol de la vida, La Sacerdotisa en el Tarot).

Principio de vibración

Y que esta UNIDAD vibrante, llamada en materia de desarrollo humano: CONGRUENCIA, sea producto de nuestra voluntad, que implica un trabajo interior integrador previo encuentro con nuestras sombras, de las cuales iremos aprendiendo quiénes hemos sido, para decidir quiénes queremos ser.
No hay más que saber que absolutamente todo lo que necesitamos para hacer el trabajo está a nuestra mano, vibrando con nosotros, y solo debemos “realizarlo”. De hecho, lo hemos venido haciendo siempre, pero inconscientemente, respecto de las cosas que no queremos vivir y guiados por el miedo: recreamos las heridas de la infancia reinventando las situaciones que las produjeron, tratando de darle una solución a aquello que no pudimos resolver en su momento. Sin embargo, el único lugar donde ese pasado existe es en nuestra mente, a través de nuestra evocación. Es la forma en que evocamos las cosas la que determina cómo vivimos. Y eso es pura vibración, nada más.

Vamos a la parte científica que lo respalda: la física cuántica y la moderna neurociencia han descubierto que la mente no está en el cerebro, sino que solo lo ocupa para realizar algunas de sus funciones, como aprender, razonar y, por supuesto, esencial para ello, evocar, recordar. Sin embargo, la mente es ante todo conciencia y ésta es mucho más amplia que unas cuantas funciones cerebrales: la conciencia es todo lo que vibra.
Efectivamente, todo nuestro cuerpo es, esencialmente, la intangible pero omnipresente conciencia, lo cual es muy fácil de comprender si tomamos en cuenta que, de acuerdo igualmente a la ciencia, el 99,999% por ciento de nuestros cuerpos es espacio vacío, y que del 0.001% que queda de materia es también espacio vacío.

Por hysteria