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Duhitr Olivia

Todo lo que vibra vive. Todo es vida.Y la vida se organiza de acuerdo a su frecuencia vibratoria, resonando en todo el universo, para manifestarse en infinitas formas, tangibles e intangibles, todas unidas en su esencia.

Estas afirmaciones, en las que coinciden el ocultismo y la física, significan que en la vida diaria obtenemos y experimentamos todo aquello con lo que resonamos, que no es necesariamente lo que deseamos o incluso nos proponemos.

Aquí tenemos dos leyes universales contenidas en el principio cósmico de la vibración: la Ley de Resonancia, explorada y desarrollada sobre todo por la ciencia, y la Ley de Atracción, trivializada y malbaratada por la mercadotecnia de la autoayuda.

Ahora veamos como operan en armonía. Cuando algo adquiere una oscilación vibratoria dominante y específica en un lapso de tiempo determinado, está resonando. Su resonancia repercute cuánticamente en todo el cosmos y establece conexión con aquello que resuena igual o puede por efecto hacerlo.

La resonancia, pues, se expande en el tiempo y el espacio y a la vez atrae. Es de hecho el factor fundamental de la atracción. Atrae, por supuesto, todo lo que es igual a sí misma o se asimila por su efecto, para formar una unidad.

Ciertamente la malbaratada versión de la Ley de Atracción nos dice que podemos atraer hacia nosotros todos aquello que queramos con nuestro poder mental, y nos llena de afirmaciones que habremos de repetir incansablemente hasta habituarnos a ellas, de manera que se opere un cambio en nuestra vida.

Bueno, en cierta medida es cierto, pero incompleto, simplificado para la venta. Si bien nuestro pensamiento vibra, igual que lo hacen nuestras sensaciones, emociones y sentimientos, es la voluntad la que finalmente traerá lo que queremos a nuestras vidas.

Y cuando hablo de voluntad no me refiero simplemente a un deseo vehemente por algo, sino a aquella convicción que pondrá en marcha la tríada creadora: intención-atención-concentración, la carta I del Tarot, El Mago, con el cual da inicio la personalidad humana dentro del ámbito de la creación.

La voluntad solo tiene fuerza cuando la triada de la creación proviene de una misma resonancia interna, que en la personalidad humana se llama CONGRUENCIA. Siento, pienso y hago lo mismo, para mi bien o para mi mal.

Cuando no obtengo lo que deseo u obtengo de hecho todo lo contrario, es porque estoy resonando con otra cosa diferente u opuesta a mi elección racional. Mi resonancia proviene básicamente de mi creencia, producto de una sensación,a la que sigueuna emoción y/o un sentimiento, ligados a pensamientos inadvertidos.

Nuestra creencia es la que resuena y siempre atrae aquello en que se centra. Si nuestra vida no nos gusta, cambiar las creencias es lo único que realmente la transformará, pero eso tiene su grado de dificultad: nos tenemos que convertir en valientes cazadores de nuestras propias sombras.

Por hysteria