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Duhitr Olivia

Todas las cosas proceden de una. Esta afirmación de la Tabla Esmeralda de Hermes Trismegisto, objeto a lo largo de los siglos de múltiples interpretaciones de los ocultistas, ha sido desentrañada por la física cuántica como “la Teoría del Todo”, que asegura que todos los fenómenos físicos conocidos están conectados, por tanto, se influyen entre sí.

Pierre-Simon Laplace - Wikipedia, la enciclopedia libre
Pierre Simón Laplace

Obviamente, los hombres y mujeres de ciencia no partieron del conocimiento esotérico, sino desde su propia disciplina, para llegar a la misma conclusión. Quizá el predecesor de esta teoría sea Pierre Simón Laplace, físico, matemático y astrónomo francés, nacido en 1749 y fallecido en 1827 (cuando se podía ser un ocultista y a la vez un científico), quien dijera: “se podría concebir un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen; si este intelecto fuera lo suficientemente vasto como para someter los datos a análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente a sus ojos”.

Así, en términos esotéricos, aterrizamos al primer principio de El Kybalión: todo es Mente, el universo es mental. Exactamente la misma conclusión a la que llegó miles de años después la ciencia más avanzada, la física de partículas, pues afirma que el cerebro está conectado con el cosmos a escala cuántica.

En términos prácticos esto quieres decir que lo que sucede en nuestras mentes afecta al todo, de maneras que apenas podemos vislumbrar a través de las leyes universales, sean del ocultismo o de la física cuánticas, pues son las mismas. Evidentemente, lo que pasa en el todo y en partes del todo nos afecta personalmente.

Hay un dar y recibir constante entre todo lo que existe, tenga o no las características de lo que el ser humano ha denominado como “vida”. En ese dar y recibir hay una infalible reciprocidad. Piénsalo la próxima vez que patees una piedra o aplastes un insecto despreocupadamente, como si su forma de existir no valiera como la tuya.

Por diferentes caminos, el hombre ha llegado a una incipiente comprensión de la naturaleza de lo existente. Ahora solo falta aterrizarla a la vida diaria, para hacer realidad lo que Hermes refiriera como “la realización de los milagros de la Cosa Una”. Si todo es mente, es a través de la mente –“por mediación de Una”, como lo explicara Trismegisto–, que existirá o dejará de existir lo que queramos.
Tenemos este poder, conozcámoslo, aquí, en La Ciencia de la Magia.

Por hysteria