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Duhitr Olivia

Para Hysteria Pagana

Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.

Hay en la mecánica cuántica dos teorías acerca del movimiento del universo: una de ellas indica que está en constante expansión, la otra, por el contrario, asegura que se contrae.

Pero, al parecer, ninguna de las dos podría ser cierta: Qingdi Wang, estudiante de la Universidad de Columbia Británica en 2017, año en que planteó su teoría, afirma que el espacio en que vivimos fluctúa enormemente. De acuerdo a sus cálculos sobre la energía del vacío, en cada lugar oscila entre expansión y contracción, y lleva a que los dos se disocien, pero un muy pequeño efecto neto conduce al universo a desarrollarse lentamente.

Nuevamente, la ciencia desvela otro de los grandes misterios de la Alta Magia de Hermes Trismegisto: el principio del ritmo, quinto de El Kybalión.

Si, como ya vimos antes en el principio de correspondencia, como es arriba es abajo, es decir, todos los patrones se repiten, según la física cuántica, evidente que nosotros, como el universo, oscilamos, material e inmaterialmente. Sin embargo, nos empecinamos en estar siempre “high” y evitar el “down”.

En un intento por evadir lo que es natural, nos resistimos al “bajón”, de manera que literalmente dejamos de fluir y, en lugar de aprovechar este estado, pues como cualquier otro tiene sus ventajas, lo sufrimos.

Aprovecharlo es aprender a remontarlo, como haríamos con una ola mientras surfeamos, de manera que no le permitimos golpearnos; lo neutralizamos. Los hermetistas descubrieron que, en nuestra mente, la oscilación se manifiesta a nivel inconsciente, de manera que elevando el ego sobre las vibraciones “negativas” podían, no evitar el “penduleo”, sino verlo transcurrir desde la conciencia observante y elevar a partir de esa captación sus vibraciones mentales.

A esto le llamaron Ley de la Neutralización. Se trata finalmente de “abstraerse” primero del latigazo del “bajón”, para observar de qué está compuesto, y a partir de esos mismos elementos realizar un diálogo interior que nos permita transmutar esa energía. La ola nos lleva en lugar de revolcarnos. No nos resistimos a su fuerza, por el contrario, la usamos para impulsarnos.

Convierto mi culpa en responsabilidad, mi envidia en bendición, mi insatisfacción en gratitud, pero no “haciendo” a priori; antes bien, sintiendo. Lo que no se siente no se medita. Requisito indispensable, pues: le muestro a mi propio observador mis más ocultos sentimientos.

Por hysteria

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