Criptozoología de la A a la Z Basilisco

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Criptozoología de la A a la Z

Basilisco

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El basilisco es uno de los monstruos terrestres más difíciles de combatir. Enfrentarse a él es casi un suicidio, pues todo lo que mira se convierte en piedra, y sólo las corazas de hierro fundido lo resisten, por eso se utilizan a los basiliscos para guardianes de tesoros.

Con toda probabilidad, su existencia es de lo más extravagante de las conocidas en el mundo y para que un basilisco nazca deben darse una serie de vientos increíbles. El basilisco nace del huevo que un gallina a llevado en su vientre durante siete años, el hueco es redondo no ovalado como los normales y siempre es de color blanco, la gallina lo abandonara por instinto, después lo encontrara un reptil siempre hembra y lo incubara durante nueve años y sobre el estiércol de dicho animal nacerá el basilisco. De la unión azarosa de estos dos animales surgen los basiliscos y, por eso, tienen un cuerpo de serpiente gigantesco y en ocasiones o según relatos una cresta o siete patas de gallo armadas con espolones ( según sea el mito).

Durante muchos siglos, esta bestia fue considerada el rey de las serpientes. De hecho, la palabra basilisco proviene etimológicamente del latín basilicus, y este a su vez del griego basiliskos, que significa «reyezuelo». Todos los reptiles huelen despavoridos cada ves que oyen el siseo del basilisco y no las arañas como en Harry Potter.

En la Edad Media fue muy popular, y en algunos bestiarios figura como contendiente de algunos santos que fueron capaces de vencerlos con la ayuda de Dios. En esa época, prácticamente nadie ponía en duda que los basiliscos existían realmente. Incluso autoridades científicas de la talla de Avicena, Galeno y Escalígero certificaron su existencia, y documentaron sus maravillosos poderes. No solo la capacidad de matar o convertir en piedra con la mirada, si no los usos del basilisco ya muerto.

En la antigüedad se creía que si un caballero trataba de matar a un basilisco con una lanza o espada, podría matarlo, pero el caballero debía tener cuidado no sólo de la mirada del basilisco si no también de su poderoso veneno.

El naturalista romano Plinio describe así al basilisco en su escrito «Historia Natural»: «No mueve su cuerpo, como lo hacen las otras serpientes, mediante múltiples contorciones, sino lo hace erguido. Seca los arbustos, no sólo con su contacto, sino simplemente con su aliento, y es capaz de deshacer rocas, tal es la fuerza maligna en el».

Actualmente los basiliscos se encuentra custodiando tesoros en cuevas muy remotas o muy profundas raras son las veces que sale al exterior, y ya no existe ningún ser capaz de enfrentar a semejante criatura y aquellos ingenuos que llegan a toparse con esta criatura terminan muertos o como lindas esculturas de piedra.

Nombre científico: Ophidiogallus basiliscus.

Hábitat: Cuevas en desiertos o bosques y minas abandonadas.

Longevidad: 20 a 60 años.

Medidas: Entre 10 y 12 m de altura.

Distribución: Europa, Oriente y África.

No se recomienda el contacto con humanos extremadamente peligroso.

Galadriel Gaia.

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