Unicornio

El unicornio es un animal mágico de carácter noble, puro y muy espiritual.

 

Su aspecto es el de un caballo joven, generalmente blanco, con un cuerno en espiral, patas de antílope, barba de chivo y una cola de aspecto leonino. Sus ojos son de un azul intenso y su inteligencia es comparable a la de un humano. Ha sido símbolo en varias culturas de la santidad, la virginidad y la fuerza.  Sin embargo, a pesar de los numerosos textos que nombran al unicornio, su procedencia no está clara. Una posibilidad es que tenga su origen en la India, como un asno hindú, de colores muy distintos al blanco.

El unicornio presenta una especial resistencia a la magia; es inmune a los hechizos, a los conjuros de muerte y al veneno. Su cuerno mágico detecta el veneno y cura las heridas con un simple roce. Además, su magia les permite teletransportarse si se ven en la necesidad de huir de algún peligro. Es un ser independiente y solitario que permite pocos contactos. Solamente se muestra ante doncellas de corazón puro, generalmente humanas o elfas. Este hecho ha sido aprovechado por los villanos para capturar unicornios. Una vez que el unicornio permite ser tocado se convierte en una montura tan leal que protegerá a su jinete incluso con su propia vida.

Unicornio en la historia

Los unicornios no se encuentran en la mitología griega, sino en relatos de historia natural, por la que escritores griegos de historia natural estaban convencidos de la existencia de los unicornios, que situaban en la India, un reino distante y fabuloso para ellos. La representación más antigua es de Ctesias, en su libro Indika que los describía como asnos salvajes, de pies ligeros, teniendo un cuerno de un codo y medio (70 cm) de longitud, y de colores blanco, rojo y negro. Aristóteles debió de seguir a Ctesias cuando mencionó a dos animales cornudos, el oryx (un tipo de antílope) y el llamado “asno indio”. Estrabón decía que en el Cáucaso hubo caballos de un cuerno con cabezas de ciervo. Plinio el viejo menciona el oryx y el buey indio (quizás un rinoceronte) como bestias de un solo cuerno, así como un animal muy fiero llamado monoceros que tenía la cabeza de un ciervo, los pies de un elefante y la cola de un jabalí, mientras que el resto era como un caballo; hace un mugido profundo y tiene un solo cuerno negro, que se proyecta desde el centro de su frente, con dos codos (90 cm) de longitud” En Sobre la naturaleza de los animales (Περὶ Ζῴων Ἰδιότητος, De natura animalium), Eliano, citando a Ctesias, añade que India produce también un caballo de un solo cuerno (iii. 41; iv. 52), y dice (xvi. 20) que el monoceros (Griego: μονόκερως) era llamado a veces cartazonos (Griego: καρτάζωνος), que puede ser una forma del árabe karkadann, “rinoceronte”.

Cosmas Indicopleustes, un comerciante de Alejandría que vivió en el siglo VI, hizo un viaje a la India y luego escribió varias obras de cosmografía. Da una descripción de un unicornio basándose en cuatro figuras de latón en el palacio del rey de Etiopía. Afirma que “es imposible capturar viva a esta bestia; y que toda su fuerza reside en su cuerno. Cuando se encuentra perseguido y en peligro de captura, se lanza de un precipicio y se gira con tanto acierto, que recibe todo el golpe en el cuerno, y por lo tanto escapa sano y a salvo”.

Un animal de un cuerno se encuentra en algunos sellos de la civilización del Valle del Indo. Se piensa que los sellos con ese diseño pueden ser un símbolo de alto rango social. Se cree que son inmortales, pero posiblemente sea el hecho de que su vida media es superior a los 1000 años lo que haga pensar esto. Su longevidad es debida a la magia de su cuerno, que les hace tener siempre un aspecto juvenil.

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