Si amas, no lastimas

Se habla mucho de la importancia de amarse a uno mismo. ¿Cuántas veces has leído o escuchado que no puedes amar a alguien si no te amas a ti? Y es muy cierto. Necesitas encender tu luz para poder compartirla. Y ese es el punto importante del amor: compartirlo.

La idea del amor propio se extiende pero a veces a la ligera, con distorsiones y perdiendo de vista algo trascendental: no se trata de amarte y ya, no se trata de hacer lo que sea diciendo que es por amor a ti y a quien le guste, porque cómo lo reciben los demás es su problema. ¡Cuidado!

El amor a uno mismo no es egoísmo, es necesario. Incluso diría que es una necesidad básica. Sin embargo, no se trata de que todo gire en torno a ti. Toda relación involucra dos partes. Cuando todo es yo-yo-yo, lo que atraes a tu vida es infelicidad, oscuridad y caos. No todo es “lo que yo quiero”, “lo que yo necesito”, “cuando yo quiero”, “como yo quiero”.

Tu conciencia determina en gran medida cuánta luz dejas entrar a tu vida. Cuando sólo piensas en ti, tu capacidad se queda corta, y en ese nivel no puedes experimentar la verdadera plenitud. ¿Cómo puedes cambiar tu conciencia? A través de tus pensamientos, soltando el ego y la postura de víctima, asumiendo la responsabilidad que tienes como creador de tu realidad.

Si crees que amarte significa que lo único que importa es que tú estés bien aunque lastimes a otros, en realidad no estás actuando desde el Amor. Estás desconectado del Amor. Cuando te amas y conectas con esa energía, también conectas con la compasión y con el poder de la empatía. Cuando se pierde la empatía y la conexión con el otro, niegas la posibilidad de que esa relación florezca, cambie, madure y evolucione. No piensas en el otro ni en cómo se siente. Dices que lo amas pero al mismo tiempo lo anulas. Y se abre la puerta a un vicio peligroso: la necesidad de tener la razón.

Estamos en un mundo que le rinde culto a la razón. Pero luchar por tener la razón no es amor propio ni trae consigo la victoria de la felicidad. ¿Qué es lo que realmente deseas: tener la razón o ser feliz?

No hay que confundirse. Amarte y darte tu lugar no significa que puedes lastimar, agredir o ignorar a otros y justificarlo con la bandera del amor propio, diciendo que lo haces porque te amas y te priorizas. Eso no es amor. Tampoco creer que puedes hacer lo que sea porque si el otro te ama, te tiene que aceptar como eres.

Cuando te amas, reconoces que la luz que hay en ti es tan parte tuya como de cualquier otra persona. Cuando lastimas a alguien, estás actuando desde el miedo. Pero en todo momento tenemos la posibilidad de reconectar con el amor. Entre más negatividad hay en una interacción, mayor es el potencial para conectar con la luz. Entre más complicada sea la situación, mayor es tu oportunidad para conectar con el amor.  El verdadero propósito del amor es compartir.

Si realmente te amas...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close