RITO DE PASO: MENARQUIA / COMMING OF AGE

Farah Leyeli Zeraoui

 

Dentro de las religiones siempre se presta una especial atención al ciclo de la vida, y a los momentos cruciales en que se pasa de una etapa a otra: el nacimiento, el paso de la niñez a la adolescencia, la vida adulta y la muerte. Inclusive las religiones de libro las celebran.

Estos ritos de paso existen en el paganismo, aunque algunos han perdido fuerza, con el paso de los años. Pero que se relacionan directamente con los dioses, tienen que ver con las fases físicas y naturales por las que pasan tanto hombres como mujeres. Comming of Age (que es cuando las niñas tienen su primera menstruación, la Menarquia); cuando los hombres tienen su primer sueño húmedo; Motherhood (el Embarazo, cuando una mujer se convierte en madre); el Croning (que es cuando la mujer deja de menstruar y se convierte una adulta mayor, una Elder o Anciana) o Saging (cuando hombres entran en la edad de Adulto Mayor).

Estos ritos de paso, para la mujer tienen una conexión directa con la Triple Diosa, pues se recorren sus facetas. La Doncella, que representa el cuarto creciente, tiene la fuerza de la fertilidad. Esta Diosa rige la primera fase del ciclo menstrual, lo que comienza cuando se va el sangrado. Es virgen no porque no tenga relaciones sexuales, sino porque celebra la libertad sexual sin quedar embarazada. La Madre, la mujer madura, la cual puede procrear hijos o ideas, es la época de la cosecha, rige el momento de la ovulación, representa a la luna llena. La Anciana, la vieja sabia, la que también celebra la sexualidad, rige el período previo a la menstruación y también la menopausia, representada con la luna menguante. Es la que tiene la visión oracular, la cual enseña cómo atravesar las etapas que ella ya ha vivido con sabiduría. Sin embargo existe una cuarta faceta, que no suele tomarse mucho en cuenta, pero que es importante, y representa la luna nueva, el invierno y el momento de la menstruación: es la diosa oscura, la de la muerte que es también la resurrección, la transformación, el pasaje de un estado a otro.

Las mujeres, a lo largo de su vida atraviesan diversos portales iniciáticos, conocidos como ritos de paso o de pasaje. Estas situaciones vitales iniciáticas, invitan a vivenciar momentos sagrados, que transforman profundamente, abren las puertas a nuevos niveles de crecimiento e invitan a conocer nuevas frecuencias de energía femenina. En estos tres rituales se logra restaurar el espíritu femenino, empoderando a la Diosa a través de honrar los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer.  Estos ritos de paso se celebran con más frecuencia en los grupos diánicos.

Una de los posibles orígenes de la palabra ritual, es que proviene del sánscrito RTU, que significa menstruación. La sangre menstrual es la única que el cuerpo expulsa sin ningún acto de crueldad previa, sin más heridas que la necesaria para que el ciclo vuelva a empezar. Esta sangre es sagrada y en muchos ritos religiosos paganos es ofrendada a  la Madre Tierra, como una forma de devolverle la energía a través de la vulva.

Aunque en la actualidad, la sangre menstrual es vista como impura para algunas religiones que la remplazaron por sangre de animales, Sharuhh Hussein explica que los sacerdotes inventaron los sacrificios y los tabúes menstruales para evitar el uso de sangre femenina en rituales que en otras épocas recaían en las sacerdotisas.

El primer ritual para una mujer dentro del paganismo, es justamente cuando empieza a tener sintonía con el ciclo lunar, donde se descubre como la Diosa joven y poderosa, es decir cuando deja de ser niña para convertirse en mujer,  hablando del proceso natural que tienen todas las mujeres,  su ciclo menstrual.

Para los paganos la familia es sagrada, para ellos su coven es su familia mágica. Generalmente en este rito solo participan las mujeres que ya tienen su periodo menstrual, también se le suele llamara a este ritual como “Luna Roja”. Esto no quiere decir que  los hombres y las niñas que aún no han empezado a menstruar, no sean partícipes de esta celebración, ellos se unen después del ritual.

A veces se organiza una “fiesta roja”, en que todas las decoraciones, la comida, las bebidas, y la ropa que lleve la gente sean rojas.  El ritual suele realizarse con la luna nueva después de la primera regla, por su relación con los inicios. Normalmente solo asisten mujeres, y los hombres de la familia colaboran en la preparación, o solo en una parte de la ceremonia (también es importante reconocer la transición que representa este momento para los padres). Una posibilidad es que cada niña o mujer que vaya al ritual lleve una cuenta roja con un deseo, para hacer con ellas un collar o una pulsera especial que le recuerde este día a la joven. Es un momento para despedirse simbólicamente de su infancia y para sentirse bienvenida en esta nueva fase de su vida.

En esta transición, que suele ser confusa para la niña, que solo aprende en la escuela de cuestiones anatómicas, lo ideal sería recibir ayuda y orientación por parte de las mujeres adultas de su familia, pero la menstruación sigue siendo tabú en las sociedades actuales. Por suerte en las religiones paganas no, y son las mujeres adultas de la comunidad, del coven quienes van a guiar a la joven en este nuevo ciclo.

La primera sangre es un hito en la vida de la niña-mujer y las vivencias en torno a ella quedan grabadas para siempre en la psique e influyen en cómo se experimentarán los periodos en el futuro. Tal y como lo dice Miranda Gray en su libro Luna Roja “llevar a cabo un acto simbólico cuando menstrúa por primera vez le ayudará a reconocer, enfatizar y aceptar el cambio que ha experimentado, y se transformará en el comienzo de su aprendizaje a partir de sus propias experiencias en su camino hacia la madurez.”

En la Menarquía metafóricamente hablando, muere la niña y nace la mujer, muere el tiempo lineal y nace el tiempo cíclico. El arte de ciclar es patrimonio de la mujer, no de la niña, y trae consigo un vasto caudal de conocimiento y sabiduría femenina. La nueva menstruante necesita aprender a cuidarse a sí misma, y conocer que su cuerpo es sagrado. El cuerpo femenino se convierte en un templo, en el templo de la Diosa. La Diosa habita en el interior y se va revelando poco a poco, entre las menguantes y las crecientes, entre las lunas llenas y las lunas nuevas. A partir de este momento, la vida se muestra como el ciclo natural de muerte y renacimiento, el gran misterio la existencia de la mujer, el sagrado ciclo que tiene lugar dentro del útero, donde la energía es reciclada y renovada constantemente.

Las sociedades de la antigüedad concedieron una gran categoría a las mujeres porque, a través del parto, se consideraban guardianas y transmisoras de la sangre del clan y, por tanto, de su espíritu. La vertían sobre los campos como fertilizante y la empleaban para curar

En la tradición norteamericana se llamaba “período de la luna” a la menstruación ya dando cuenta de la relación entre los ciclos de la luna y los ciclos hormonales femeninos. Así como la luna afecta las mareas y el comportamiento de los líquidos, afecta los fluidos del cuerpo. Una mujer cuando menstrua se considera que esta en el punto más poderoso física y espiritualmente.  Por lo tanto el reposo durante este periodo es imprescindible, para que la mujer pueda estar concentrada en los planos espirituales adquiriendo sabiduría que después compartirá con la tribu. Y como todo es especial en este tiempo, la mujer se encuentra descansando en  “la tienda de la Luna”. Allí todas las mujeres que están menstruando hacen su retiro y se dedican a hacer artesanías, cantar, rezar, meditar o simplemente descansar en busca de su visión. Para ellos durante la menstruación ocurre el despertar de la mujer.

BIBLIOGRAFÍA:

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HUSSEIN, Sharuhh. (2006). La diosa. Creación, fertilidad y abundancia. Mitos y arquetipos femeninos. Colonia, Alemania: Ediciones Taschen.

DIAMANT, Anita. (1999). La Tienda Roja. Barcelona, España: Salamandra.

MCCOY, Edain. (2002). Celtic Women’s Spirituality: Accessing the Cauldron of Life. USA: Llewellyn Publications.

ROMERO, Miralles, Cristina. (2014). El Libro de las niñas. España: OB STARE.

TUITÉAN, Paul y DANIELS, Estelle. (2001). Essential Wicca. USA: Ten Speed Press.

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