LUPERCALES / LUPERCALIA

Farah Leyeli Zeraoui

En la Antigua Roma se celebraba el 15 de febrero una de las festividades de fertilidad más importantes del mundo antiguo, como bien sabemos el calendario de festividades romanas era muy extenso, contaban con numerosas celebraciones a lo largo de todo el año, festividades dedicadas a los dioses, las más famosas (para nosotros) eran las Saturnalias, y los Misterios de Eleusis. Las fiestas tenían un carácter religioso, algunas fueron prohibidas por el Senado, como las Bacanales en el año 186 a.e.c. Aunque esto no impidió que el pueblo las siguiera practicando por muchos años más.
Plutarco escribe que eran ritos de purificación y preparación ante la estación de fertilidad que estaba por llegar. Ya que el 15 de Febrero marcaba el final del invierno y la proximidad de la primavera, por lo que era necesario celebrar ritos propiciatorios para obtener una buena cosecha. Recordemos que los posibles orígenes del nombre del mes de Febrero pueden estar relacionados con esta festividad, debido a que se usaban unas tiras de piel, denominadas Februa, para dar azotes; o bien puede ser por la deidad sabina Februo o del sobrenombre de Juno Februalis, la que purifica.
La relación de esta fiesta con la mitología romana sigue al enlazarse con la historia de los gemelos Rómulo y Remo, quienes fueron amamantados la loba Luperca, en la gruta del Lupercal, en el monte Palatino.
Aunque también hay otra versión que dice que el nombre de estas fiestas viene de lupus (lobo), en referencia al Fauno Luperco, romanización del griego Pan, dios de los bosques, la agricultura y el pastoreo. Luperco era el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada, dotado de una gran potencia y apetito sexual. Lo cual también tiene lógica.
Lo que es seguro es que Lupercalia era una fiesta de purificación colectiva, donde se usaba la flagelación como símbolo para transmitir la energía fecundadora y la virilidad del macho cabrío, personificado en los jóvenes Lupercos, como portadores de una vitalidad relacionada con la naturaleza salvaje. Los Lupercos eran una cofradía de sacerdotes, elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad. En los orígenes de esta festividad debían ser adolescentes que vivían de la caza.
En la gruta Lupercal, situada en el monte Palatino, se sacrifican varias cabras y un perro. Con sus pieles se realizaban unas tiras denominadas februa. Los Lupercos eran marcados en la frente con la sangre de los animales sacrificados y se vestían con las pieles de los animales sacrificados, aunque por lo general andaban desnudos, y corrían dando azotes a todo aquel que encontrasen a su paso, principalmente a las mujeres, para asegurar su fertilidad.
También cuenta la tradición que durante estas fiestas las jóvenes introducían en una caja prendas de ropa femenina, después los muchachos iban sacando las diferentes piezas y apareaban con su dueña.
El origen de esta festividad más aceptado es el que relata Ovidio y se sitúa en el reinado de Rómulo y Remo, donde las Sabinas al ser raptadas por los latinos se volvieron estériles. Tras consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: “Que un cabrío sagrado penetre a las mujeres de Italia”. También se dice que en esa misma época, todas las mujeres romanas quedaron estériles, y el oráculo les dijo lo mismo.
Y como toda festividad pagana, con el emperador Teodosio, y su el decreto del año 345 d.e.c empezó su declive, ya que este declara ilegal al paganismo, condenando a muerte la adoración de ídolos y la realización de sacrificios a los dioses antiguos. Con esto desaparecieron los Lupercos y la fiesta comenzó a distorsionarse y perdiendo su esencia siendo sustituida progresivamente por actos y cantos de carácter festivos pero permitidos.
El papa Gelasio I (492-496) publicó un decreto en contra de esta festividad pagana, la cual prohibió y acabó instituyendo la fiesta de San Valentín, en un intento de cristianizar la fiesta, pues necesitaba anteponer otra fiesta a la celebración de las Lupercales, por lo que escogió el del Santo que caía justo un día antes y que había (supuestamente) vivido dos siglos antes: San Valentín. Realmente no hay datos históricos o hechos concretos que demuestren su existencia, a lo que se crearon infinidad de leyendas, sobre Valentín como un bondadoso médico romano que decidió hacerse cristiano, ordenarse como sacerdote y oficiar un sin número de bodas entre jóvenes enamorados. Solo que en el año 270 d.e.c los soldados no podían contraer matrimonio, y Valentín lo unió por su amor. Esto causó enojó en el emperador romano Claudio II, quien al enterarse, lo mandó ejecutar; convirtiéndose Valentín en un mártir y referente de todos los enamorados.
Al menos esta es la historia que difundió la Iglesia Católica para justificar el hecho de instaurar, a partir del año 494 d.e.c, la celebración del Día de los enamorados en la festividad de San Valentín.
Y como festividad religiosa se estuvo celebrando a lo largo de los siguientes quince siglos, hasta 1969, año en que el Papa Pablo VI eliminó San Valentín como festividad del calendario postconciliar, acordado en el Concilio Vaticano II, pasando a ser esta una fecha con santo pero sin celebración.

BIBLIOGRAFÍA:

CICERÓN, (2006). Filípicas, Biblioteca Clásica Gredos.
CODOÑER, Carmen; Fernández-Corte, Carlos (2004). Roma y su Imperio. Madrid: Anaya.
CORNELL, Tim; Matthews, John (1989). Roma. Legado de un imperio. Barcelona: Círculo de Lectores.
GUILLÉN, José (1994). Urbs Roma. Vida y costumbres de los romanos III. Religión y ejército. Salamana: Ediciones Sigueme, S.A.
GRIMAL, Pierre, (1986). Diccionario de mitología griega y romana. Buenos Aires: Paidós Ibérica, S.A.
LÓPEZ-CUERVO, M. (1995). Una carta del papa Gelasio (492-496) contra una fiesta popular, en Gazeta de Antropología. Número 11. Granada, España.
PLUTARCO, (1985). Vidas paralelas: Rómulo, Biblioteca Clásica Gredos.
PLUTARCO, (2007). Vidas paralelas: Julio César, Biblioteca Clásica Gredos.
OVIDIO, (1988). Fastos, Biblioteca Clásica Gredos.
VIRGILIO, (1992). Eneida, Biblioteca Clásica Gredos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close