Los gatos en la cultura grecorromana, celta y nórdica

Farah Leyeli Zeraoui

1099GRECIA:

Según la leyenda, los egipcios rechazaban las peticiones apremiantes de los griegos para comerciar con los gatos. Los griegos decidieron entonces robar los gatos. Cogieron al menos seis parejas y las llevaron a Grecia. Algunos meses después nacieron las primeras camadas, y algunos años después, los criadores pudieron vender gatos a los Romanos, a los Galos y a los Celtas. La especie se extendió poco a poco por todos los países mediterráneos. El gato se usaba a veces como animal de compañía, aunque los griegos preferían al perro. El gato era en principio un juguete, un regalo caro traído de Egipto para ofrecerlo a las cortesanas.
En Grecia consideraban que el gato era el animal totémico de la diosa Artemisa, ya que ella lo había creado para retrucar en tono burlón de su hermano Apolo, que previamente había creado al león con la idea de asustar a la valiente diosa de la caza. Ya entonces se pensaba que los mininos poseían poderes mágicos, especialmente los gatos negros, se suponía que esparcir sus cenizas sobre los campos de cultivo mantenía alejadas a las fieras y a las alimañas.

 

 

 

ROMA:

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El gato en Roma no era un animal cercano al hombre. La palabra feles (substantivo femenino) hace referencia a los felinos de pequeño tamaño, en especial el gato montés. El equivalente al gato doméstico actual (animal casero que caza ratones) era la mustela o comadreja. En las fábulas de Esopo no aparece, por tanto, el gato, sino la comadreja; si bien reelaboraciones muy tardías cambiaron la comadreja por el gato y así, de manera apócrifa, apareció la fábula de los ratones y el cascabel del gato. Solo unos pocos autores clásicos latinos mencionan el gato feles: Plauto (un par de veces), Columela y Plinio el Viejo, aparte del fabulista Fedro.
Los romanos también asociaron al gato con Diana, la Artemisa romana, diosa de la caza y de la luna, dotada de la agilidad, la gracia, la ligereza y la habilidad para la caza. Su hermano, que en la mitología Griega clásica era Apolo, en ésta tradición es llamado Lucifer, que sin referencias a conceptos cristianos, significa “portador de luz”, así cuenta la leyenda, que Lucifer quiso engañar a Diana para concebir un hijo con ella, pero ella para evitarlo toma la forma de un gato, brindándole entonces a éste animalito, una condición o simbolismo especial en los ámbitos del esoterismo y las creencias.
Gozaron de cierta fama ya que para ellos simbolizaban la victoria y los llevaban con sus legiones. En el siglo V desembarcaron en los Países Bajos y de ahí se extendieron por toda Europa y ayudaron a acabar con los ratones.

850d25307f31cf145d8d0bb53bb66bd9CELTAS:

En la tradición Celta, se creía que los enigmáticos ojos de los gatos representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas. . Entre los habitantes de la Galia, si alguien mataba un gato tenía que pagar como multa una oveja, un cordero o la cantidad de trigo necesaria para cubrir totalmente el cadáver del gato muerto, una vez colgado de la cola y con el hocico tocando el suelo.
El gato representaba, en la antigua mitología Celta, el guardián del Otro mundo. Estoicos, silenciosos y misteriosos, los gatos realizaban esta función bastante bien. Mantenían los secretos del más allá para ellos eternamente, con una mirada que demostraba que los del mundo terrenal no entendían la profundidad de sus pensamientos. No solo eran guardianes, cuando eran invocados podían premiar al llamador con una variedad de conocimientos.
Diversos clanes tenían un gato como animal tótem o decían ser descendientes de un gato.
Eire (la deidad por la cual la isla se llama así) dio a su gato el regalo del conocimiento y le dio un caldero lleno de sus secretos. En Irlanda también se habla de Irusan, un gato rey enorme. La gran diosa Ceridwen, tenía gatos blancos que atendían sus solicitudes.
El mito del gato en la tradición celta es muy ambiguo. El dios Nuada tenía uno de sus ojos reemplazado por el de su mascota, un gato. Uno de los guerreros del rey Arturo, Palug, que era tan poderoso que se llamó “una delas tres plagas de la Isla de Mona”. Gogyfwlch, se decía que tenía ojos de gato. El mismo Arturo lucho contra un gato que casi le mata. Existe también una leyenda sobre una princesa encantada que fue gato durante un año, un año cisne y otro año vivió como nutria.
En la actualidad, tanto en la Gran Bretaña, como en Irlanda, algunas personas que dicen haber visto un gato negro gigante por los campos, descrito habitualmente como una pantera negra. Curiosamente, en Escocia e Irlanda existe una criatura llamada “Gato Sith” o “Gato Sidhe”, un gato mitológico gigante, pero que tiene una mancha blanca en el pecho. Se cree que aparece en los Highlands, y a veces se dice que es una bestia mágica y otras una bruja cambiaforma que puede transformarse 9 veces en un gato (a la novena permanecía en forma de gato para siempre). De aquí nació la leyenda de que el gato tenía nueve vidas. El criptozoologo Karl Shuker cree que el gato Sith está inspirado en los gatos Kellas, un hibrido entre el gato salvaje escocés y gatos domésticos. Los gatos Kellas parecen gatos negros más grandes, así que es posible que estuviesen presentes durante muchos años en los campos escoceses.
La gente de los Highlands escoceses desconfiaba del gato Sith. Creían que podría robar el alma de la gente antes de que su Dios la reclamara justo después de morir. Por ello, existian unos observadores llamados Feil Fadalach, que se encargaban día y noche de mantener al Sith apartado del cuerpo. Existían métodos para despistarlo, como el catnip, música, sonajeros… Además nunca se hacían fuegos mientras el cuerpo reposaba, ya que era una leyenda que el Sith se veía atraído por el calor.
Durante Samhaim, se creía que poner un platito de leche fuera de la casa haría que el Sith bendijese la casa, pero aquellas casas que no lo hicieran, serian hechizadas para que sus vacas no dieran leche.

NÓRDICOS:

f_gatosnoruegaLos gatitos recién destetados se daban a las novias que se casaban pronto como una parte esencial de la creación de un nuevo hogar. Es especialmente apropiado que las novias debían recibir como regalo a los gatos, ya que los gatos se asociaron con Freyja, la diosa del amor. Los nórdicos creían que Freyja montaba un carro tirado por de dos gatos. Los gatos nórdicos no eran la misma especie Felis domesticus que encontramos común mente por toda Europa, eran el Skogkatt (del viejo noruego “Bosque”), y por tanto una raza salvaje nativa del Norte, su descendiente actual es Gato de los Bosques de Noruega.
La autora Diana Paxson en su novela Brisingamen les asigna nombre poéticos a los gatos de Freyja: Tregul (“árbol de oro”, o ámbar) y Bygul (“abeja de oro”, o miel).No hay evidencia alguna en la literatura nórdica de estos nombres.
Los gatos de la Diosa eran los encargados de llevarla de un lugar a otro. Su conexión es tan fuerte, debido a la cualidad mágica de estos seres, y a que Freyja también era considerada la Diosa de la magia.
Se cuenta que eran tan grandes y fuertes que un día el gran Thor dios del relámpago y el trueno quiso alzar en brazos a unos de estos gatos y le fue imposible despegarlo del suelo. Sin embargo Thurdr su hija (por ese entonces aun casi una niña), toma un ovillo de lana del neceser de la diosa y lo tira rodando por el piso del palacio, con lo que el gato sale corriendo y ella recoge triunfante el manto y se lo entrega a Freya, triunfando así en la tarea que su padre no logra hacer.
Después de estar a su servicio durante siete años, los gatos fueron recompensados siendo convertidos en brujos.

BIBLIOGRAFÍA:
Enciclopedia Visual de Gatos. Editorial: Dorling Kindersley
CUATRECASAS, Francisco. (2013). Hablemos de Gatos. España: Lulu.
____________________.(2014). Gatoterapia. España: Mandala Ediciones.
DAVIDSON, CATHERINE. (2011). Guía Práctica de Gatos. Barcelona, España: Librería Universitaria.
FOGLE, Dr. Bruce. (2006). Guía visual de Gatos. España: Editorial Espasa.
MÜLLER, Ulrike. (1999). Gatos. España: TIKAL EDICIONES
OLDFIELD, Howey M. (1991). El gato en la mitología, en la religión y la magia. Barcelona, España: EDICOMUNICACIÓN.
POLLARD, Michael. (2005). Gatos, Razas, Cuidados, Historia. Barcelona, España: Paragon.
SPADAFORI, Gina & PION, Paul D. (2009). Gatos para Dummies. España: Para Dummies.

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