Las Rutas del Placer

Por Mónica Figueroa

 

Por absurdo que parezca, nuestro cuerpo no  siempre es el territorio más explorado, conocido, buscado, no es nuestro lugar dominante ni favorito. En muchas ocasiones nos damos cuenta de que existe hasta que alguna parte nos duele o por el contrario nos hacemos conscientes de él hasta el momento de una relación sexual.

En ocasiones, es nuestra pareja, amorosa o sexual quién más identifica este lugar, es quien más sabe lo que nos hace enloquecer o lo que nos desagrada.

Es decir, el cuerpo no solamente visto como el lugar que ocupamos en el mundo, necesita ser reconocido como un continente con zonas no exploradas o conquistas hechas, tiene lugares favoritos y otros prohibidos, tiene caminos y por supuesto tiene también rutas que son las vías de acceso a lo placentero o a lo displacentero.

Pero … ¿cómo conocerlo? ¿Cómo darnos cuenta de nuestras  propias rutas y las de mi pareja?

La primera clave es el autoconocimiento, que va mucho más allá de la autoestimulación o masturbación. El autoconocimiento es justamente un proceso que lleva su tiempo, donde la identificación de las emociones es el primer paso, ¿sé que siento?, ¿podría ponerle nombre?. Requiere un tiempo de reflexión sobre nosotros mismos  donde la claridad en lo que queremos puede ser el primer paso.manos

 

No puedo conocerme si no me veo, pareciera muy simple, pero en relación al cuerpo las personas a veces  no se observan.

No se dan tiempo de mirarse con calma y si lo hacen muchas veces es desde la crítica o el maltrato. Por lo tanto, el autoconocimiento se refiere a la observación, exploración del cuerpo y sus emociones, buscando si, la ruta placentera pero también la reflexión de lo que nos gusta y lo que no nos gusta.

No puedo dejar mi placer en manos de alguien más,  esto quiere decir que para guiar a alguien en mi cuerpo, necesito conocerlo, tocarlo, olerlo, sentirlo, buscarlo yo primero.

Luego entonces, así como los mapas están diseñados para ser una guía precisa, que facilitan la ubicación así como la exploración de los espacios  y nos facilitan la planeación de las rutas más adecuadas, el cuerpo puede ser, si lo deseamos, el territorio por excelencia del placer y del goce, está diseñado para  que cada persona genere en si misma, esta construcción casi gráfica, del territorio de su cuerpo.

Somos seres sensuales, es decir, tenemos la capacidad para percibir la inmensa cascada de estímulos sensoriales en los que nos quedamos sumergidos en el diario vivir y eso nos genera reacciones emocionales, placenteras o displacenteras.

El cuerpo entonces es nuestro terreno a explorar y el placer el tesoro a encontrar, el campo para la siembra de experiencias eróticas.

Todos los cuerpos tienen un mapa erótico. Quiere decir que tenemos zonas específicas que nos generan placer, pero también hay sensaciones en esas zonas que nos enloquecen o no, por ejemplo, puede que las piernas sea una zona identificada en mi mapa erótico, pero no todas las sensaciones en mis piernas serán placenteras, no es lo mismo una caricia suave que un apretón.

Así, las rutas del placer son el camino que cada persona ha elegido, ha deseado, gozado en el encuentro con su cuerpo y la otredad.

A veces las rutas son complicadas pues van mezcladas con las emociones, el exterior, las personas, la energía y la intensidad.

¿Las rutas del placer son las mismas en hombres que en mujeres?

Recordemos que cada cuerpo va diseñando su propio mapa erótico y por lo tanto la manera en la que cada quien accede al placer, es un proceso individual, sin embargo no debemos olvidar que la vivencia placentera en las mujeres generalmente se construye de manera globalizada y en los hombres de manera genitalizada.

Aun con las diferencias entre hombres y mujeres en la significación del placer, es preciso darle un lugar prioritario en nuestras vidas, las rutas del placer pueden ser nuestras aliadas en la construcción de una sexualidad plena y saludable.

 

Monik Figueroa

Licenciada en psicóloga por la UNAM, especialista en autoconocimiento, sexualidad y relaciones humanas por el Instituto Terapia de Reencuentro de Valencia, España. Con formación en sexualidad humana y perspectiva de género. Se desempeña como psicoterapeuta de niños, adolescentes, adultos y parejas abordando diferentes problemáticas. Ha participado en diferentes mesas de debate en radio y autora de diferentes artículos en medios electrónicos. Es facilitadora de diversos talleres sobre sexualidad a diferentes poblaciones. Conductora del programa EROS en www.hysteriapagana.com

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