Hombres Lobo

hombre loboTal como demuestran numerosas historias clásicas, nosotros mismos somos quienes creamos a nuestros propios monstruos, modelados con la sombra de nuestras ansias y culpas más primitivas. No hay forma de escapar de ellos, más que enfrentándolos. Sólo descendiendo a las profundidades de nuestra conciencia, es posible librarnos de nuestros monstruos. Pero es una tarea perturbadora, en la que hay que andar con cuidado. Toda jornada, por noble que sea, tiene sus riesgos, y su precio. Nunca hay que voltear a ver dentro de sus almas, a menos que estén dispuestos a ver de frente a sus bestias internas, reflejadas como en un espejo.

En todas las mitologías alrededor del mundo, existen relatos de humanos y dioses que se transforman en animales, y viceversa. Pero de todas esas transformaciones, sin duda la más significativa es la de humanos que se convierten en lobos, siendo denominados licántropos o simplemente, hombres-lobo. Este tipo de criaturas es de origen prominentemente europeo, aunque en África y América hay numerosas menciones de shamanes capaces de convertirse en lobos, o en su defecto, jaguares, leopardos, chacales o coyotes. En todo caso, es importante señalar que mientras entre los mencionados shamanes las transformaciones se deben a estrechos vínculos con los espíritus de la naturaleza, en la visión europea la licantropía es visualizada como una maldición, pues implica perder toda conciencia y capacidad de libre albedrío, para convertirse en una bestia feroz y sanguinaria, que ataca por el mero gusto de la violencia.
La razón para hablar específicamente de lobos, se remite directamente a que en la antigüedad era el carnívoro más grande y numeroso de las regiones europeas. Si bien no es tan grande y fuerte como un oso o un león, el lobo se volvió particularmente temido por su instinto de atacar en manadas mediante técnicas no de acecho, sino de emboscada, lo que le permite derribar presas hasta 3 veces más grandes y pesadas, como un alce o un toro adulto de media tonelada de peso. Si bien en toda la historia de la humanidad no existe ni un sólo testimonio o caso registrado de lobos que hayan atacado a humanos, eso nunca fue impedimento para atribuirles una ferocidad que raya en la malignidad pura, como lo demuestran cuentos populares como; Caperucita Roja o el de Los 3 Cochinitos.

Las menciones más antiguas de hombres-lobo se encuentran en numerosas leyendas vikingas y eslavas, donde se menciona a los ulfhednar, una raza de guerreros inmunes al dolor y protegidos por el dios Odin, y quienes al vestirse con pieles de lobos, eran capaces de invocar sus habilidades, o incluso transformarse completamente en ellos. Entre las tribus bárbaras de Latvia, se hablaba también del vilkacis, el cual era una persona común que se podía transformar en un monstruo mitad humano y mitad lobo, y que si bien era salvaje, no era necesariamente maligno, e incluso ocasionalmente podía ser benefactor y protector de alguna aldea.

En la mitología griega, existe la historia clásica del rey Lycaon, quien fue maldito por los dioses y transformado en un lobo por cometer el crimen de comer carne humana. Por otra parte, alrededor del año 60 de nuestra era, el naturalista e historiador romano Plinio El Viejo, transcribió el testimonio del filósofo Euantes, quien dijo haber visto a un hombre ir a un lago en la región de Arcadia, y transformarse en lobo, pasando así 9 años, antes de poder recuperar su forma humana. En épocas posteriores, uno de los relatos de hombres-lobo más peculiares es la leyenda francesa de San Leu o San Lupus, de quien se cuenta que además de ser un monje católico, era un hombre-lobo. A este santo, se le atribuye el milagro de haber protegido la ciudad de Troyes del ataque de Atila, con la fe y fuerza de sus rezos, aunque la versión pagana dice que en realidad fueron sus aullidos bestiales los que atemorizaron a las tropas de Atila.

Las leyendas de hombres-lobo tuvieron su mayor auge en Europa durante los siglos XVII y XVIII. Aunque históricamente se considera que todo fue debido a brotes epidémicos de rabia, a la fecha existen casos documentados que permanecen sin explicación, como el de la Bestia de Gévaudan. Según los testimonios y documentos escritos, en la provincia de Gévaudan, al sur de Francia, entre 1764 y 1767 apareció una misteriosa criatura, descrita como un lobo tan grande como un caballo, de orejas cortas y piel rojiza, y que atacaba ganado y humanos en varias aldeas. Fue necesario que desde Paris se enviaran 3 expediciones militares distintas, hasta que finalmente la bestia fue declarada muerta el 19 de junio de 1767.

Aunque la creencia en hombres-lobo ya no es tan generalizada, a la fecha, en varias regiones aún se afirma la existencia de hombres capaces de transformarse en lobo. En México, por ejemplo, en muchos pueblos se habla de la existencia de nahuales, brujos capaces de convertirse en animales, principalmente perros y coyotes. Y entre 1997 y 1999, en la región de Uttar Pradesh en la India, surgieron varios reportes de avistamientos y ataques de lobos particularmente grandes y agresivos. Entre las muchas versiones manejadas, la más común fue la que implicaba hombres-lobo. Sin embargo, sobra mencionar que al momento, no hay evidencias ni a favor o en contra de la posibilidad de la existencia de criaturas mitad humano y mitad bestia.

Existen tantas razones para temer, como historias de monstruos. Hay quienes le temen a las criaturas salvajes, y otros le temen a la maldad. Una gran mayoría, si a algo le teme, es simplemente a la muerte. Ciertamente, la muerte es inquietante, pues nadie escapa de ella. Y no es un estado tan malo ya que nadie a regresado a quejarse.

Un comentario sobre “Hombres Lobo

  • el abril 14, 2015 a las 8:54 pm
    Permalink

    Pues son muchas historias y mcuhas leyendas con respecto a los hombres lobo, pero uno nunca sabe si pueden o no ser realdad.

    Respuesta

Responder a Titho Fernandz Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close