Hécate, La Diosa de las Brujas

Farah Leyeli Zeraoui

Diosa griega pre-Olímpica, sus orígenes aún no son muy claros. Es una diosa con origen arcaico, complejo y misterioso, puesto que sus atributos fueron cambiando con el tiempo, siendo asimilada con otras diosas lunares. Según el poeta Hesíodo, Hécate era hija de dos Titanes: Asteria, una diosa estelar, y Perses, ambos símbolos de la luz brillante. Asteria era hermana de Leto, madre de Apolo y Artemisa. Una tradición anterior la contempló como una diosa más primitiva y la hizo hija de Erebo y Nix (la noche). Una tradición posterior afirma que era hija de Zeus y de Hera, que enfadó a ésta por robarle su colorete para regalárselo a Europa, (aunque esta última versión no es muy aceptada).

Existen algunos estudios donde se dice que Hécate deriva de la diosa-partera egipcia Hequit, Heket o Hekat. El Heq era el matriarcado tribal del Egipto predinástico, presidido por una mujer sabia. Heket era una diosa con cabeza de rana conectada con el estado embrionario en el que el grano muerto se descomponía y comenzaba a germinar. Era también una de las parteras que asistía cada mañana al nacimiento del sol.

Esto se asocia muy bien a la divinidad griega, quien también era considerada diosa del parto, y a menudo era invocada para los ritos de la pubertad, en algunos casos vigilaba a las doncellas que comenzaban a menstruar. Eventualmente, Hécate evolucionó para convertirse en una diosa de la magia y la brujería. Fue venerada como una diosa madre, y durante el período ptolemaico en Alejandría se elevó a su posición como diosa de los fantasmas y el mundo de los espíritus.

Además la rana, criatura anfibia que vive en dos elementos (tierra y agua), está también consagrada a Hécate, al igual que la diosa egipcia Heqet.

Hécate es guardiana del cruce de tres caminos o encrucijadas, a menudo simbolizado por una rueda giratoria llamada la Rueda de Hécate.  En los Oráculos caldeos Hécate fue también asociada a un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como “rueda de Hécate” (el «Strophalos de Hécate»). El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guiaría a la humanidad y a la llama de la propia vida.

Se le suele representar con las llaves del mundo de los espíritus en su cinturón, acompañada por un perro de tres cabezas (Can Cerbero, guardián del Mundo Subterráneo) y rodeada de antorchas encendidas. Aunque a veces también se representa  con tres cabezas, una de un perro, una de una serpiente y una de un caballo. Se la identifica como la Señora de las Bestias. La poetisa Safo la llamaba “La Reina de la Noche”.

Representaba la oscuridad y sus terrores. Es una diosa oscura, porque es dual, es decir que es dadora y quitadora de vida, tiene un carácter violento y cruel, si se la ofende. Está relacionada a la sangre menstrual que considerada sagrada y misterios, la energía vital, consciente y primigenia de la tierra.

Normalmente se le asocia como Diosa Anciana. Y aparece como Triple Diosa (doncella, madre y anciana), forma diversas tríadas como en el caso de Artemisa-Selene-Hécate; probablemente la más conocida: Perséfone (Kore)-Deméter (Ceres)-Hécate.

Entre sus numerosas sacerdotisas estaban Medea y Circe. Sus árboles sagrados eran los tejos, el avellano, el cedro, el sauce y los álamos negros, estaban consagrados a la Diosa. Como “perra negra” su estrella es Sirio y se la asocia también con los perros que ladran a la luna.

El tejo tiene fuertes asociaciones con la muerte y el renacimiento. Un veneno preparado a partir de sus semillas se usaba en las flechas, su madera se usaba comúnmente también para fabricarlas y hacer empuñaduras de dagas. La poción del caldero de Hécate contiene tallos de tejo. Las bayas del tejo llevan el poder de Hécate, pueden dar sabiduría o la muerte. Las semillas son muy venenosas, pero las carnosas bayas rojas que las rodean no. Las hojas del álamo negro, oscuras por un lado y claras por la otro, simbolizan la frontera entre los mundos. Varios venenos y alucinógenos están vinculados a la diosa, como la belladona, la cicuta, la mandrágora, el acónito (conocido como hecateis) y el opio.

En el Hades gozaba de gran autoridad, porque era conocida como la reina invencible. Presidía las ceremonias de expiación y purificación de las sombras a las que se les permitía reparar las malas acciones de su vida pasada. Ferea era un sobrenombre de Hécate.

Es honrada el 30 de noviembre, la noche de Hécate Trivia, la noche de la encrucijada. Y su día sagrado es en Samhain, cuando espíritus de los muertos caminan por la tierra y desaparecen los límites entre la vida y la muerte. Hécate representa la magia y la elaboración de hechizos.

El principal templo de Hécate se encontraba en Lagina, donde la diosa era servida por eunucos, y en Grecia se celebraban festivales en su honor el 13 de Agosto y el 30 de Noviembre, mientras que los romanos le consagraron el 29 de cada mes lunar (luna negra).

 

¿Cómo honrar a Hécate?

  • Adoptando o rescatando un perro, o ser voluntario en un refugio, ya que los perros son sagrados para esta Diosa.
  • Cuidar de un lugar desértico o descuidado.
  • Caminar por un camino oscuro en la noche, ofreciendo oraciones o himnos a Hécate.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Burket, W. (1985). Greek religion: archaic and classical. Oxford: Blackwell.

Farnell, L. R. (1896–1909). «Hecate in Art». The cults of the Greek states. Oxford: Clarendon Press.

Johnston, S. I. (1990). Hekate soteira: a study of Hekate’s role in the Chaldean oracles and related literature. Atlanta: Scholars Press.

Kerényi, K. (1951). The gods of the Greeks. Thames and Hudson.

Turner, J. D. (1991). «The Figure of Hecate and Dynamic Emanationism in The Chaldaean Oracles, Sethian Gnosticism and Neoplatonism». The Second Century Journal 7 (4): 221-32.

 

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