“EL LARGO VIAJE AL MICTLÁN” (Y LO QUE TONATIHU ENCONTRÓ AHÍ)

“EL LARGO VIAJE AL MICTLÁN”

(Y LO QUE TONATIHU ENCONTRÓ AHÍ)

mictlan 3
Autores: Adonis Warlock y Jaime Garcia
NOV/04

 

TONATIHU y XÓCHITL eran unos esposos amorosos que llevaban varios años juntos. Aunque no habían podido tener hijos, ellos se llevaban muy bien y se querían mucho.

Una noche, Xóchitl le dijo a su esposo que lo amaba tanto que haría cualquier cosa por él, hasta dar su vida si él le faltara. Tonatihu la escuchó y un tanto burlón le dijo que no era necesario semejante sacrificio de amor.

Tonatihu salió aquella misma noche con un grupo de amigos, a los que les contó lo que su esposa le dijo. Los hombres en afán de molestarla, lo retan a jugarle una broma.

Tonatihu aceptó el reto de sus amigos y decidieron inventar una historia para hacerle creer a Xóchitl que su esposo había sido atacado por algún animal del monte.

Tonatihu y sus amigos siguieron poniéndose de acuerdo en su cuento, mientras bebieron varios vasos de pulque. Armados de valor y bajo los efectos del pulque, los hombres dejaron escondido a Tonatihu y se dirigieron a su casa.

Xóchitl escuchó ruido y se dio cuenta que los amigos de su esposo estaban afuera de su choza, llorando. Xóchitl se alarmó y salió a ver qué sucedía. Los hombres fingiendo le dijeron que Tonatihu estaba muerto. Llena de dolor al recibir la falsa noticia del fallecimiento de su amado, Xóchitl se metió a su choza, tomó desesperada un mecate y amarrándolo a su cuello, ató el otro extremo en la viga de su cabaña. Xóchitl murió ahorcada en esa noche en la que el cielo empezó a llorar.

Tonatihu regresó horas más tarde, todavía divertido por su ocurrencia, sin imaginar lo que había provocado con su imprudencia. Al entrar mojado en su casa, descubrió el cuerpo de su esposa suspendido del mecate y ya sin vida. Tonatihu lloró igual que el cielo y supo que jamás volvería a ser feliz.

Luego de varios días y después del entierro de Xóchitl, sumido en una profunda tristeza, Tonatihu decidió buscar consuelo y acudió a un chamán que habitaba en el cerro cercano.

Luego de una larga plática con el chamán, éste le dijo cómo podía hacer para llegar al Mictlán, donde de seguro su esposa se encontraba, pues este era el mundo inferior a donde llegaban los muertos que no eran elegidos para entrar al paraíso del sol. Como Xóchitl se había quitado la vida, no podía haber entrado a ninguno de los otros paraísos en los que los muertos descansaban.

El chamán le dijo a Tonatihu que tenía que vencer varios retos muy peligrosos si es que de verdad quería volver a ver a su esposa. Le dio una larga lista de objetos que tenía que llegar consigo, además de cuatro amuletos para emprender el viaje de cuatro días hasta el Mictlán.

mictlan 2A la noche siguiente y ya con todo lo necesario para su viaje guardado en un morral, el chamán guió a Tonatihu hasta la sierra y le señaló un par de inmensas montañas. Ahí está la entrada al Mictlán. Ahora debes seguir solo tu camino y que los dioses te acompañen.

 

Tonatihu al acercarse al punto que el chamán le indicó, sintió que aquellas montañas intentaban aplastarlo. Gracias a uno de los talismanes que el chamán le dio, que era un ojo de venado, logró cruzar entre las montañas sin mayor problema…

Tonatihu siguió su camino muy cansado. Al llegar a una gruta llena de enormes estalactitas y estalagmitas, que la hacían aparecer como un bosque de columnas de roca, se encontró con un animal monstruoso que lo acechaba. Se trataba de Xalchitonal, que era una terrible y enorme lagartija que trataba de detener su paso. El reptil logró apresar una de las piernas de Tonatihu con su larga y pegajosa lengua bífida. Tonatihu logró sacar de su morral un cuchillo de obsidiana que le había regalado su ahora difunta esposa. Con su arma, Tonatihu consiguió cortar la lengua del monstruo, quien se retiró a lo profundo de las grutas, lanzando un chillido que le heló la sangre a Tonatihu.

 

Después de atravesar la gruta, Tonatihu se encontró a la orilla de un gran pantano. Había miles de mosquitos que lo atacaron por lo que nuestro personaje tuvo que meterse al agua, huyendo de los insectos. Cuando estaba entre el lodo, intentando cruzar al otro lado, descubrió que lo que parecía sólo un tronco que flotaba en el agua, era en realidad un inmenso cocodrilo que abrió sus quijadas para devorarlo. Tonatihu recordó que el chamán le dijo cómo defenderse de aquel monstruo. Tomó la máscara de jade que el brujo le había dado como otro de los amuletos y la lanzó con fuerza sobre el monstruo. El cocodrilo retrocedió asustado y así fue cómo Tonatihu logró ahuyentarlo y continuar su viaje hacia el Mictlán.

Por si esto fuera poco, todavía Tonatihu tenía que cruzar ocho desiertos y subir ocho colinas como parte de su aventura…

El tremendo calor abrazaba el cuerpo de Tonatihu que valientemente atravesó los desiertos de arenas de distintos colores. Tonatihu consiguió beber agua que sacó de algunos cactus de aquella región. Gracias a su inteligencia y siempre empujado por el deseo de volver a ver a su amada, Tonatihu consiguió vencer esta dura prueba.

Tonatihu sufrió terribles heladas al cruzar las ocho colinas. Luego de bajar de la última, Tonatihu cruzó un valle luchando contra un gélido viento que parecía arrojarle piedras y filosos cuchillos de obsidiana. Tonatihu recordó entonces que el chamán le había advertido de aquel lugar al que llamó Itzehecayan. Tonatihu cubrió su cuerpo lo mejor que pudo usando su tilma y su morral de yute que le sirvieron para protegerse de la mayoría de las cortadas. A pesar de sus esfuerzos, Tonatihu sufrió algunas heridas que curó con corteza del árbol de Tepescohuite, que encontró en su camino.

Luego de esta penosa travesía, Tonatihu llegó a un ancho río. Él recordó que el chamán le había dicho que aquel río se llamaba Chiconahuapan. Al borde de las aguas del río, Tonatihu encontró a muchos perritos sin pelo y de color rojizo, hasta que uno se le acercó moviendo la cola. Tonatihu se dio cuenta que el perrito a diferencia de los demás, no tenía manchas en su piel, y recordó que el chamán le había dicho que esa era la señal para reconocer al perro que lo guiaría hasta el Mictlán y que debía seguirlo sin dudar. Los perros con manchas en la piel eran perros que en otra existencia ya habían encaminado a otros dueños hasta el Mictlán. Cada alma debía tener su propio guía.

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Luego de seguir al animalito por un rato a lo largo de la orilla del río, Tonatihu se dio cuenta que el perro era ahora tan grande como un venado. Tonatihu se asombró de que el perro hubiera crecido tanto, pero luego de mirar a su alrededor, se dio cuenta que él era quien se había hecho pequeño y no el perro grande.

El perro entonces le habló sin palabras y Tonatihu así supo que el can se llamaba Techichi. Techichi le ordenó que trepara en su lomo sin perder más tiempo. Tonatihu obedeció y antes de que pudiera reaccionar, se vio en medio del río. El perro nadó hasta llevarlo al otro extremo, y ahí lo dejó sano y salvo.

Finalmente Tonatihu llegó a su destino y a la entrada del Mictlán lo recibieron el señor de los muertos Mictlantecuhtli y su esposa la reina Mictlancihuatl (señora del lugar de los muertos) a quienes tenía que entregar los dos talismanes restantes que aún llevaba en su morral.

Una vez entregados los regalos a los reyes de los muertos, ellos lo llevaron a una de las nueve regiones de su mundo subterráneo.

Tonatihu descubrió que el Mictlán no era un lugar de tinieblas y oscuridad, ni tampoco un sitio de castigo para las almas de los difuntos, sino que simplemente era el lugar donde habitaban los muertos y dónde el sol se ocultaba luego de desaparecer en el horizonte. Cuando el sol desaparecía de la tierra de los humanos, aparecía en el mundo de los muertos por lo que ellos despertaban y se levantaban mientras era de noche en la Tierra.

Ahí en el Mictlán, Tonatihu encontró a muchas generaciones de antepasados que habían vivido en su misma ciudad y quienes lo recibieron afectuosamente. Tonatihu se sintió tan bien recibido, que estuvo a punto de aceptar quedarse ahí con sus antepasados, pero de pronto recordó de nuevo el motivo de su fantástico viaje: encontrarse con su amada Xóchitl para pedirle perdón por su torpe broma que la condujo a la muerte.

Tonatihu buscó a su amada preguntando a todos quienes se encontraba en su camino: adultos, niños, viejos, tanto hombres como mujeres. Finalmente, luego de mucho indagar, dio con la bella Xóchitl quien se sorprendió al verlo ahí. Al principio ella creyó que su esposo también se había muerto. Tonatihu le explicó que él aún estaba vivo pero que gracias al chamán había conseguido llegar hasta ella. Eso era la mayor prueba de amor que podía ofrecerle. Tonatihu le pidió a su mujer que regresara con él a su vida de antes en la Tierra de los vivos, a lo que la muchacha respondió que era imposible… Tonatihu se entristeció mucho y la reina de los muertos entonces se compadeció de él. Xóchitl tuvo permiso de regresar al mundo de los vivos pero sólo por una noche al año y siempre y cuando el marido le preparara de comer lo que a ella más le gustaba en vida. Tonatihu aceptó de inmediato la propuesta de la reina de los muertos y regresó a la Tierra de los vivos lleno de ilusión. Al fin volvería a estar con su querida Xóchitl aunque sólo fuera por una noche cada año.

Al llegar a su choza, Tonatihu se dispuso a preparar el banquete para su mujer. Buscó entre las pertenencias de su difunta mujer un collar de conchas marinas que había sido el favorito de su amada.

También consiguió copal que puso a arder y con su humo purificar el lugar para que el espíritu de su mujer pudiera volver sin problemas. Puso un jarro con agua para aliviar el cansancio y la sed del viaje de Xóchitl. Puso un camino de pétalos de flores de sempasuchitl, que era la flor que más le gustaba a su esposa, para guiar al alma de Xóchitl hasta el lugar donde le había preparado sus alimentos. Consiguió con un artesano una figura de barro de un perrito pelón o Izcuintle que le ayudaría a su esposa a atravesar de ida y vuelta el río de los muertos.

Ya con todo listo y usando fuego para alumbrar el lugar, calentó las tortillas, puso al vapor los tamales y acomodó montoncitos de dulce de amaranto como golosina para agradar a Xóchitl.

Al dar las doce del día, y con todo listo, Tonatihu esperó paciente la llegada del alma de su amada. Tonatihu se quedó dormido pues estaba fatigado de tanto esfuerzo. Luego de un rato, lo despertó el zumbido de una mosca. Tonatihu empezó a espantarla para que no se parara en la comida que con tanto cuidado había preparado para Xóchitl. Una vocecita muy aguda le empezó a hablar. Tonatihu entonces quedó muy asustado al darse cuenta que era la mosca quien le hablaba. Tonatihu empezó a platicar con el insecto quien le dijo era el alma de su esposa. Tonatihu estaba triste pues no se imaginó que regresaría bajo esa forma. Comprendió que la reina de los muertos le había concedido su deseo aunque fuera de esa manera.

A partir de aquel día, Tonatihu todos los años sin falta, preparaba el banquete para recibir al alma de su difunta esposa, quien siguió sin fallar asistiendo a su invitación a comer. Todo esto siguió pasando hasta el día en que ya muy viejito, Tonatihu se reunió con su amada Xóchitl en el Mictlán.

Adonis Warlock

Maestro. Artesano. Brujo. Cofundador de Hysteria Pagana (tienda mágica) promotor de la artesanía autosustentable, Ecologista y vegetariano. Activista en contra de la discriminación religiosa y de género. Estudiante de los misterios, dedicado al paganismo desde hace 15 años, fundador del Coven de enseñanza Wicca ecléctica, Decretum Magus Wicca DF. En su consulta particular es Tarotista apasionado por el desarrollo terapéutico de la magia, Psicoterapeuta, Instructor de Inteligencia Emocional, técnicas de Sanación Cuántica, bioenergía, Feng Shui, quiromancia, radiestesia, en diversos centros holísticos, terapeuta en los Juegos del Tonal (juego de mesa Gestalt) Conferencista y expositor de: medicina alternativa, herbolaria, ayurveda, mexicanidad, técnicas chamanicas, con presencia en expo “Esotérica Monterrey”, “Ángeles”, “Salud, Ángeles y Sanación”, “Medicina Alternativa”, entre muchas otras. Conductor del programa de radio semanal Adonis Warlock al aire. Fue Investigador auxiliar de factores psicosociales de riesgo laboral en la Universidad Nacional Autónoma de México por lo que participo como conferencista en el II Congreso Internacional de la Salud Integral en Petróleos Mexicanos. Actor de improvisación, participante de la extinta Liga Mexicana de Improvisación en su liga juvenil. Creador de la Caravana Gypsy de arte callejero, fundador del Mund0 Del Ca0s; colectivo cultural de resistencia. Risoterapeuta, en hospitales y orfanatos. Terapeuta auxiliar de personas con capacidades diferentes.

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