Anubis: Dios del embalsamiento y de los funerales

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Farah Leyeli Zeraoui

Anubis es el nombre latino que se le dio al dios egipcio del inframundo. Su misión principal es la de guiar al espíritu de los muertos hasta el otro mundo, a la Duat. Es quien sopesa las almas de los muertos, y determina si son dignos de ser admitidos en el más allá. Como parte de sus deberes, es el patrón de almas perdidas y de los huérfanos.
Anubis es retratado como un hombre con cabeza de chacal. La asociación con este animal se debe al hábito de los chacales de desenterrar las tumbas para alimentarse, que era muy común en el Egipto Antriguo. La piel de Anubis es casi siempre negra en las imágenes, debido a su asociación con los colores de la putrefacción y la decadencia. Los cuerpos embalsamados tienden a volverse negros también, así que el color es apropiado para un dios fúnebre.
Durante el período griego se le equiparó al dios Hermes, y crearon un dios unificando a ambos, le llamaron Hermanubis. Tomaron esta decisión para combinar las cualidades de Hermes como mensajero de los dioses con las de Anubis, que guiaba a los muertos a su encuentro.

Hermanubis

Con el paso del tiempo, Hermanubis acabó vinculado a Herpócrates a ojos de los romanos: un dios muy popular entre los alquimistas y filósofos del Renacimiento.
El nombre “Anubis” era desconocido antes de que los griegos llegaran a Egipto. En el lenguaje del antiguo Egipto se le llamaba Anpu o Inpu. Estos nombres presentan la misma raíz que una palabra que significa “niño de la realeza”. Además, estarían también relacionados con la palabra “inp”, que significa “putrefacción”, ya que Anubis también recibía el nombre de “Imy-ut” (aquél que está en la cámara de embalsamamiento). Entre sus funciones se destaca su siempre constante interés por ser el “abridor de caminos” del Norte, como Upuaut lo era del Sur (en la ciudad Abidos Upuaut sustituye a Anubis, es hijo de Isis y Osiris, en claro sincretismo con Horus).
Los primeros textos religiosos no le asignan progenitores, en los Textos de las Pirámides lo describen como el cuarto hijo de Ra y Neftis. En los Textos de los Sarcófagos, Bastet o Hesat, eran su madre. En otros textos era hijo de Ihet (diosa de la mitología de Esna).
Plutarco escribió que era hijo de Osiris y Neftis. Osiris, dejó embarazada a Neftis (la hermana de su esposa Isis) al estar borracho, en otra versión la diosa Neftis lo engaña haciéndose pasar por Isis. Y otros autores mencionan que Anubis es hijo ilegítimo de Seth, engendrado por Neftis. Y que su padre decide asesinarlo al enterarse de su nacimiento, pero la diosa entrega el niño a su hermana Isis, quien lo protege y cría. Neftis representa lo existente bajo tierra, lo que no se ve e Isis lo contrario, lo que se ve. Anubis es el punto de unión entre ambas zonas, el horizonte, y se le representa como un perro porque estos ven tanto en las tinieblas como en la luz.
Tenía una equivalente femenina llamada Anput, además de una hija, la diosa serpiente Kebechet.
Anubis actuaba en ocasiones en contra de los humanos. Era independiente: algunas veces ofrecía su ayuda, mientras que otras castigaba severamente. Una de sus funciones principales era la de “Guardián de las Balanzas.” Este título tenía relación con la creencia de que tras la muerte todo individuo era recibido por los dioses, que pesaban su corazón en una balanza muy especial. En las escenas de la ceremonia del pesaje del corazón que aparecen en el Libro de los Muertos aparece Anubis, que calibraba si el individuo era digno de acceder a la vida eterna. De este modo este Dios tenía el poder de decidir el destino de las almas.
Recibió los nombres de “Señor de los Occidentales”, tomado de Jenti-Amentiu, y “El que abre las puertas de abajo”, o “Señor del País sagrado” (como guardián de las puertas de la Duat), en Abydos, “Señor de Rosetau”, en Menfis, “Señor de las cavernas”, en Assiut, en referencia al mundo de los muertos, como patrón de dichas necrópolis. También es llamado “El que cuenta los corazones”, ya que Anubis imponía las manos al difunto para quitarle el corazón y llevarlo al juicio, donde será pesado bajo su vigilancia; en su lugar le pone un amuleto en forma de escarabajo. Asimismo era el dios al que se rogaba para que actuaran los sortilegios amorosos, (sobre todo en lo que se conoce como la Baja Época). Debido a su parentesco con la vaca sagrada, lleva el título de “Señor de las vacas lecheras” y, en Meroe, es frecuente encontrarlo haciendo donaciones de leche junto a Isis en las mesas de ofrendas.
Es también el protector de los sacerdotes embalsamadores, ya que él era el embalsamador de los dioses por haber ayudado a Isis a embalsamar a Osiris; de esta manera se hizo responsable de la evisceración del muerto y recibió el título de “El que preside la tienda divina”, que es el lugar de embalsamación; o el de “El que está sobre las vendas“. Es el dios de la momificación que acompañaba al difunto ante el tribunal. En su comitiva, según el Libro de los Muertos, tenía a siete espíritus (Amset, Hapy, Duamutef, Kebehsenuf, Maa-an-tef, Jerybakef y Mejenti-irti); en otras versiones los siete espíritus son Nedyehdyeh, Aqedqed, Ka-en-rdi-en-ef-nebi-jenty-hut-ef, Aq-her-imy-unut-ef, Decher-irty-imy-hut-insy, Aseb-her-per-em-jetjet y Maa-em-kerh-an- nef-em-Hor, que son citados formando parte de la comitiva de Naref el Grande (Osiris).También se le considera la personificación del solsticio de verano como Upuaut lo es del de invierno.
Cuando Osiris subió al poder en el mundo de los muertos, la Duat; Anubis tomó un papel secundario, limitándose a embalsamar los cuerpos de los faraones, guiarlos a la necrópolis y cuidarla con su vida. Los sacerdotes de Anubis usaban unas máscaras rituales con su figura en la ceremonia de embalsamamiento del faraón. También Anubis era el encargado de vigilar, junto a Horus, la balanza en la que se pesaban los corazones de los difuntos durante el Juicio de Osiris.

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