CRONOS

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«El madurador, el dios de la cosecha», era, un hijo de Urano. El que se le continuara identificando durante mucho tiempo con la deidad romana Saturno, es una falta que las investigaciones recientes han aclarado. Urano, depuesto del trono de los dioses, fue sucedido por Cronos, que se casó con su propia hermana Rea, una hija de Gea, de quien tuvo a Plutón, Poseidón (Neptuno) y Zeus (Júpiter), Hestia (Vesta), Deméter (Ceres) y Hera (Juno). Para evitar que se cumpliera una profecía que le había sido comunicada por sus padres, que, como su padre, él también sería destronado por su hijo menor, Cronos se tragó a sus cinco primeros hijos al parecer cuando cada uno iba viniendo al mundo. Pero cuando apareció el sexto, Rea, su esposa, determinó salvarlo y logró engañar a su marido dándole una piedra (quizá rudamente tallada en forma de niño) envuelta en mantillas, que él tragó, creyendo así que se había librado de otro peligro.

Mientras el marido había sido engañado de esta forma, Zeus, el recién nacido, fue llevado a la isla de Creta, y allí fue ocultado en una cueva del monte Ida. Las ninfas Adrastea e Ida le atendieron y le cuidaron, la cabra Amaltea le proporcionó leche, las abejas recogieron miel para él y, mientras tanto, no fuera a ser que el niño llorara y llegará su llanto a oídos de Cronos, a los sirvientes de Rea, los sacerdotes, se les dijo que hicieran continuamente ruido y alboroto en las vecindades bailando y haciendo chocar sus espadas y escudos.

Cuando Zeus hubo alcanzado la edad viril tuvo éxito con la ayuda de Gea, o quizá de Metis, para persuadir a Cronos de que devolviera a la luz los niños que había tragado y la piedra que le había dado para engañarle. La piedra fue colocada en Delfos en memoria de todos los tiempos. Los dioses liberados se unieron a sus hermanos en una alianza para expulsar a su padre del trono y para colocar a Zeus en su lugar. Así se hizo; pero el cambio de gobierno, aunque reconocido por las principales deidades, no fue admitido por los titanes, que con la excepción de Océano se dispusieron para la guerra. El sitio de la guerra fue Tesalia, con las salvajes y naturales características que sugieren un conflicto en la que grandes rocas fueron arrancadas de laderas de montañas y aplastadas por la violencia con la que habían sido arrojadas en el combate. El grupo de Zeus tenía su posición en el monte Olimpo, los titanes en el monte Otris. La lucha duró muchos años y toda la fuerza que los olímpicos pudieron traer fue inútil hasta que, con el consejo de Gea, Zeus liberó a los cíclopes y a los hekatoncheries; el primero hizo rayos para él, mientras que el último avanzó a su lado con una fuerza igual a la fuerza de un terremoto. La tierra tembló hasta el fondo del Tártaro porque ahora Zeus aparecía con sus terribles armas y nuevos aliados. El viejo Caos pensó que su hora había llegado, porque por un continuo lanzamiento de Hamaradas de rayos la tierra se incendió y las aguas hirvieron en el mar. Los rebeldes fueron en parte asesinados o consumidos, y en parte arrojados a profundas simas, con rocas y colinas cayendo sobre ellos, confinándoles a una vida bajo la superficie de la tierra. La causa de Cronos fue así pues perdida para siempre, y el derecho de Zeus para reinar establecido para toda la eternidad. La isla de Creta, donde parece que la civilización apareció más pronto que en ninguna otra parte de Grecia, y donde la historia del crecimiento secreto de Zeus se aprovechó al máximo, era el principal centro de la adoración a Cronos. Aquí, sin embargo, y en Ática, así como en otras varias comarcas de Grecia, era menos alabado como el severo dios que había devorado a sus hijos que el madurador, el dios de la cosecha, que envía riqueza y bendiciones, prosperidad y alegría. Así sucedió que este festival en Grecia, el Cronia, y las correspondientes Saturnales en Italia, eran de esa clase que no impone ningún freno a la alegría y placeres del presente, y parecía como una reminiscencia de una edad en la que bajo el reinado de Cronos había habido una cosecha perpetua en la Tierra. Como devorador de sus hijos Cronos tiene cierto parecido con el fenicio Moloc y es altamente probable que esta fase de su carácter se originara en Creta, donde la influencia de los pobladores fenicios se había sentido desde tiempos muy remotos. También hemos de señalar que su esposa Rea disfrutó una adoración muy temprana y extendida en Asia menor.

La escena en la que Rea presenta la piedra cuidadosamente envuelta a su marido mientras éste está sentado es su trono, fue el tema de una escultura ejecutada para Plateo por Praxíteles (Pausanias ix. 2,7), y que está ahora en el Museo del Capitolio, Roma.

La actitud pensativa de Cronos, y especialmente la cabeza cubierta con un velo, parece indicar una mente pensativa, mientras que la hoz en la mano izquierda es el emblema de su función como dios de la cosecha, y al mismo tiempo una memoria de los hechos que forjó sobre su padre Urano. La guerra con los Titanes (Titanomaquia) fue reemplazada según la estimación popular en tiempos tan primitivos como los de Eurípides por la gigantomaquia, o guerra de los Gigantes, que será descrita cuando hablemos de Zeus. Los artistas que siguieron el gusto popular descuidaron el anterior completamente como fuente de sus temas.

 

Fuente:ALEXANDER S. MURRAY   /            QUIÉN ES QUIÉN EN LA MITOLOGÍA

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